Un entorno natural promueve el aprendizaje

“La evidencia disponible sugiere que las experiencias de vida en la naturaleza ayudan a los niños a adquirir algunas de las habilidades, actitudes y comportamientos más necesarios en el siglo XXI. “Factores no cognitivos” como la perseverancia, la autoeficacia, la resiliencia, las habilidades sociales, el liderazgo y las habilidades de comunicación, tan importantes en la vida más allá de la escuela” (US National Research Council, 2012)

Cada vez es más evidente el hecho que promover un mayor contacto con la naturaleza es beneficioso para el crecimiento y desarrollo óptimo de la persona. Si bien esto no es una novedad, es sorprendente ver como todavía, la mayor parte de nuestras instituciones educativas son ambientes cerrados donde en muchos casos ni siquiera cuentan con una ventana que permita el acceso para simplemente poder observar el verde natural.

Poco a poco va saliendo a la luz como este enclaustramiento, en vez de promover un aprendizaje significativo, llena de estrés al niño lo que dificulta el proceso de aprendizaje. De manera más concreta, en un estudio que se llevó a cabo en una escuela al aire libre en Múnich, Alemania, demostró que los niveles de cortisol disminuían durante el curso de la jornada escolar cuando las clases se impartían en el bosque en vez de en el aula. 

Otros estudios nos muestran que el promover el contacto diario con la naturaleza y utilizar ese entorno para el aprendizaje ayuda a que el alumno esté más atento, más auto disciplinado, más comprometido e interesado y más físicamente activo y en forma. La evidencia, por lo tanto, sugiere que el contacto con la naturaleza contribuye a que el estudiante se sienta más motivado a aprender que dentro de un contexto de aula tradicional.

Además, otras investigaciones han resaltado que lo que conduce a un comportamiento de cuidado y conservación del medio ambiente no es el conocimiento de cómo y por qué conservar, el cual posiblemente este siendo enseñado en las aulas, sino más bien, lo que desarrolla esta actitud de preservación y cuidado por la naturaleza es la conexión emocional que nace indiscutiblemente con el contacto directo, viviendo experiencias significativas en el entorno natural es lo que impulsa el deseo de conservación (Otto y Pensini, 2017).

¿Es necesario mencionar más razones por las cuales es importante que nuestros niños crezcan en un entorno natural que les permita desarrollar esa conexión emocional con la tierra y los demás seres vivientes? En Humano sabemos lo importante y significativo que es por eso queremos brindarles la oportunidad de pasar la mayor parte de su día al aire libre, explorando y descubriendo la belleza y magia de la naturaleza.

“Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza”. Jean Jacques Rousseau

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Contagiando a cada niño la creencia del “yo puedo”

“Esa es la clave, si un adulto le dice a un niño “tu puedes”, entonces puede” Kiran Bir Sethi

La historia de esta mujer me inspiró a escribir este artículo. 

Kiran Bir Sethi, diseñadora, madre, revolucionaria y valiente mujer, es la fundadora del movimiento educativo Design for changeel cual comenzó en el 2009 y hasta la fecha está presente en más de 66 países, contagiando niño a niño la poderosa creencia del “yo puedo”.

Kiran, al igual que muchas de nosotras, simplemente buscaba darle la mejor educación posible a su hijo. Ella cuenta como un día fue a la escuela a conversar con la maestra para que le hablará más acerca de los intereses y habilidades que había detectado en él. Para su sorpresa en la escuela, su hijo era un número más, por lo que cuando le mencionó a la maestra su nombre, inmediatamente ella le pidió el código del estudiante para poder bajar su reporte. 

Esto le llamó tanto la atención, que decidió inmediatamente sacar a su hijo de esa escuela y movida por ese sentimiento de frustración e indignación, abrió las puertas de su casa para darles, a su hijo y a otros niños, la posibilidad de una educación diferente. Comenzó con 25 niños y niñas y su intención desde ese entonces hasta ahora no ha cambiado; desde sus inicios Kiran buscó brindarle a cada uno la importancia que se merecen dándoles plena atención al escuchar activamente sus necesidades, deseos e intereses. No estaba de acuerdo con la cultura escolar la cual por el contexto en el que se desarrolla refuerza (inconscientemente) el “no puedo”. Estaba decidida, por lo tanto, a demostrar, a los niños, a los padres y a ella misma, que, si tan solo nos permitimos creer en los niños y actuamos intencionalmente para mostrar esa confianza y alimentarla, las posibilidades de lo que son capaces de hacer son infinitas. 

Las siglas FIDS representan la filosofía de este movimiento; las cuales provienen de las palabras en ingles Feel, Imagine, Do, Share(siente, imagina, haz, comparte). Estas siglas representan el enfoque que el programa Design for changebusca implementar en cada escuela para lograr empoderar a los niños y que estos se conviertan en agentes de cambio, no del futuro, sino como ella menciona, del ahora. 

“Contagiar a cada niño la poderosa creencia del yo puedo” es una meta que tanto Design for change como Humano tenemos en común. Nosotras estamos convencidas que el éxito en la vida depende del conocimiento y la confianza que se tiene en las propias habilidades e intereses, pues estas son nuestras herramientas más valiosas y de las que nos valemos para seguir adelante día a día. La visión que tenemos es clara, todo es posible para quien cree, y este creer connota la confianza en el entorno como en uno mismo, y para ello el autoconocimiento de la mano de la autorregulación y la responsabilidad propia son fundamentales. 

Sabemos que lo que la educación les dé a los niños, ellos se lo devolverán a la sociedad. Entonces, ¿qué les estamos dando?

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El objetivo de la educación es la virtud

“El niño adquiere involuntariamente inspiración e interés de todo cuanto ve y escucha”

Desde 1930, el psicólogo Vygotsky ya había notado un hecho fascinante; que los niños y niñas aprenden más de su entorno que de lo que un adulto intenta enseñarles. Por este motivo, fue que desarrollo una de las teorías más relevantes en cuanto a educación y desarrollo humano; la del constructivismo social. Esta teoría sostiene que el aprendizaje esta fuertemente motivado y moldeado por la interacción que el niño tiene con su entorno y con los demás. Por lo que el desarrollo del individuo, es el resultado de su cultura (viendo la cultura como el entorno natural en el que se desarrollan las personas y desde el que aprenden).

Suzuki, otra figura prominente en la educación, sostenía que el individuo es el resultado de su entorno. El decía que: ” son las circunstancias y el ambiente los factores que burilan y cincelan la personalidad de todo ser humano: su talento, su manera de pensar y de sentir”

Ambos personajes estaban en lo cierto, sin embargo ¿por que hasta el día de hoy no nos hemos esforzado por garantizar que los niños y niñas crezcan en ambientes óptimos donde se promueva el amor, la comunicación respetuosa y no violenta, la colaboración, el servicio, la empatía y la honestidad?

Curiosamente, nuestro enfoque está más en la parte académica y la adquisición de conocimientos pues creemos que eso es lo que va a formar a nuestros hijos como “adultos competentes” y desafortunadamente, no le damos la misma importancia al desarrollo de la calidad humana. Y el resultado de esto es la sociedad en la que vivimos actualmente, donde el espíritu de competencia está más alimentado que el de colaboración, donde valen más los títulos y status sociales que el corazón y nobleza de la persona, donde prima el individualismo egoísta a la necesidad de velar por el bien común.

Esta es la consecuencia del enfoque erróneo que hemos tenido por tanto tiempo respecto a la educación. Educar no se trata de llenarnos de conocimiento sino más bien como decía Platón “el objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano” y qué es ser un buen ciudadano si no es reflejar todas aquellas cualidades que son las más elevadas de nuestra especie, como lo son el amor, la empatía, la honestidad, el servicio, la generosidad, el respeto y la responsabilidad.

No estoy diciendo que la parte académica no sea importante, porque sí lo es, pero lo fundamental es formar personas de noble pensamiento y sentimiento, para que así, el conocimiento sea puesto al servicio y beneficio de toda la humanidad y no de intereses egoístas simplemente.

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La educación debería implicar mejora

“(…)En un aspecto puntual, se reconoce que la educación es una forma de modificar al hombre, para adaptarlo y posibilitar un desenvolvimiento de las posibilidades del ser. Esta modificación no tendría sentido si no implicara una mejora”Ramón Eduardo Azócar Añez (Doctor en ciencias de la educación, conferencista y docente universitario)

Tomando como punto de partida esta afirmación que hace el Dr. Ramón en su artículo “La visión epistemológica de la educación” me pregunto si realmente nuestras escuelas “modifican al ser humano hacia la mejora” o, si en vez, coartan nuestra libertad de pensamiento para domesticarnos a pensar (y por ende actuar) de determinada manera.

Nuestro sistema educativo actual es el mismo desde los años de la revolución industrial. Muy poco se ha modificado, tanto en contenido como en estructura y modelo de enseñanza- aprendizaje, por lo que nuestra educación ha quedado obsoleta para los retos que nos presenta este nuevo siglo.

Actualmente México está dando sus primeros pasos hacia la implementación de un nuevo modelo educativo el cual, al menos en teoría, busca educar para la creatividad y la libertad y promete ser revolucionario. Sin embargo, si lo que realmente queremos es una verdadera revolución en la educación de manera que se convierta en un agente disruptivo del modelo de sociedad que actualmente tenemos, el cambio debe ser radical; desde el paradigma que tenemos de escuela, hasta la manera de enseñar. No podemos educar para la libertad si no estamos dispuestos a devolverles esa libertad a los niños para decidir, tanto lo que quieren (y les interesa) aprender, como la manera más efectiva (y natural) de procesar el conocimiento hasta convertirlo en verdadero aprendizaje.

Para que este otorgamiento de libertad y auto control de su propia educación pueda ser fructífero, primero debemos asegurarnos que cada niño se conozca a sí mismo, sepa quién es y reconecte con su verdadero ser. Este auto conocimiento, no se da por mera coincidencia, es sino el resultado de una auto exploración continua de manera que la motivación de aprender algo sea intrínseca, por ende, auténtica. Necesitamos formar agentes de cambio que traigan consigo las semillas de una nueva sociedad, sustentable y consciente; porque crear una sociedad consciente, requiere de ciudadanos conscientes.

Permitir que los niños crezcan y se desarrollen en un entorno natural, donde se fomente una cultura de meditación, auto descubrimiento, respecto y conexión con la naturaleza es primordial, ya que aprenden más de su entorno que de lo que se les enseña en clases.

“Con los estudios no se llega a ser bueno, sino solo docto”

Todos nosotros, quienes ya hemos terminado la etapa escolar, cuando miramos atrás, nos damos cuenta que de todo lo que aprendimos en la escuela, gran parte ha quedado en el olvido o no ha sido útil en nuestra vida adulta. Sin embargo, hay enseñanzas claves que las escuelas de antes, incluso la gran mayoría actualmente, no consideraron ni están considerando dentro de su curriculum, las cuales podrían marcar la diferencia, y alterar nuestra manera de percibir la vida misma.

Desde épocas del imperio Romano la educación ya era criticada por ser poco útil para la vida cotidiana. Séneca, un gran filósofo del siglo I d. C, señalaba que “en la escuela no se aprenden las cosas necesarias a fuerza de aprender las útiles y que con los estudios no se llega a ser bueno, sino sólo docto”

Detengámonos por unos minutos a reflexionar sobre esta frase… “con los estudios no se llega a ser bueno, sino solo docto”. Si esto es realmente cierto, que sin duda lo es, pues no es difícil encontrar personas cultas y estudiadas que no necesariamente son personas integras y congruentes, entonces, ¿ que es la educación, sino es el mejoramiento de la calidad humana del individuo? La cual se ve reflejada, naturalmente, en la manera de actuar, hablar, de tratar y relacionarse con los demás seres vivientes.

Una mente llena de conocimientos es simplemente eso; no es educación, y esto tiende a ser más dañino que provechoso cuando es utilizado para fines egoístas. Por lo contrario, una mente educada es aquella que no simplemente posee conocimiento sino sobre todo, comprende las leyes universales espirituales,  por lo que entiende que él/ella es parte del todo, y el todo está en él; sabe que el amor incondicional es la vibración más alta; entiende que en la vida todo fluye y que toda causa tiene su efecto.

Es en la comprensión de estas leyes que comenzamos a entender cómo funciona la vida y nos damos cuenta que al ser parte de todo, todo está conectado, y si todo está conectado,  dar y recibir suceden simultáneamente y mi propio bienestar depende del bienestar de los demás. Para ello necesitamos que las escuelas pongan su enfoque en nuestro lado espiritual tanto como en el mental y físico, porque cuando comprendemos esto, recién podemos comenzar a emplear todo ese conocimiento adquirido hacia un bien/fin común, y ahora sí, podemos decir que la persona es educada pues se despojó de su naturaleza primitiva y egoísta para dar paso a un ser más evolucionado; al verdadero Ser Humano.

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¿Qué es el control cognitivo y porque es importante desarrollarlo en los niños?

¿Qué pasa cuando colocas un caramelo a la vista y alcance de un niño?

Sin duda va a querer comérselo.

¿Y si le dices que si espera le das dos caramelos? ¿Crees que se lo comería o esperaría?

La respuesta dependerá del “control cognitivo” del niño.

Pero, ¿qué es el control cognitivo?

Según Daniel Coleman en su libro Triple Focus, nos dice que “la capacidad específica para mantener la atención donde uno quiere se denomina control cognitivo”.

Y , ¿porqué es importante desarrollar el control cognitivo?

En este mismo libro, Coleman explica la importancia a través de un experimento sencillamente fascinante que se llevó a cabo en 1970 a cargo del psicólogo Walter Mischel de la Universidad de Stanford, al cual denominó “ el test del malvavisco”. En este experimento Mischel  ponía a prueba la capacidad de controlarse de los niños poniéndoles en frente un malvavisco; si eran pacientes y no se comían el malvavisco, recibían después de un tiempo dos malvaviscos.

Lo asombroso de este experimento se observa catorce años más tarde cuando dan seguimiento a los niños que participaron en él y se encuentran con resultados asombrosos: aquellos niños que fueron capaces de controlar el deseo de comerse el malvavisco en ese momento para luego poder recibir dos, eran capaces, catorce años después, de centrarse en sus objetivos, inhibir distracciones y controlar impulsos perjudiciales. A diferencia de los que habían sucumbido a comerse el malvavisco (a los cuatro años), catorce años más tarde, seguían teniendo dificultades para demorar la gratificación en la búsqueda de sus objetivos.

Lo más interesante de todo esto es que esta capacidad tan importante del control cognitivo la desarrollamos a través de ejercicios que fortalecen la atención y el enfoque. Una herramienta excelente para trabajar estas habilidades es la meditación y los ejercicios de respiración consciente. Cada vez son más los estudios que comprueban la importancia de una práctica diaria de meditación.

Por eso en Humano, la meditación es parte esencial en el proceso de aprendizaje ya que no solo ayuda a los niños a conocerse interiormente, sino además, fortalece el control cognitivo el cual, como ya vimos en el experimento del malvavisco, es una capacidad primordial para conseguir los objetivos que nos proponemos.

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“La educación no es un proceso industrial, sino orgánico”

En el libro “Escuelas Creativas” el autor Ken Robinson compara la educación tradicional con la agricultura y nos menciona como antes de la revolución industrial la población se concentraba en las áreas rurales donde la mayoría se dedicaba a trabajar la tierra y a la crianza de animales para el consumo propio o local. Sin embargo,  en el siglo XVIII esto comenzó a cambiar drásticamente.

Si bien la industrialización de la agricultura supuso “mejoras” en la eficacia de la siembra, de la cosecha y del procesamiento de toda clase de cultivos, el precio a pagar por estos “éxitos” ha sido muy elevado creando una contaminación devastadora en mares y ríos por el uso de pesticidas y fertilizantes. No solo eso, la industrialización de granjas y productos animales, con afán de minimizar costos y aumentar la producción, han generado una cantidad desmesurada de uso de hormonas para el crecimiento del animal (lo cual aumenta su valor) y además, la implementación del uso de antibióticos para controlar las enfermedades ha tenido, inevitablemente, efectos adversos sobre la salud humana.

Hace poco más de treinta años comienzan a popularizarse la práctica de sistemas alternativos de agricultura ecológica u orgánica, la cual se basa fundamentalmente en cuatro principios como nos comenta el autor:

  • Salud: el buen estado de todo aquello que abarca el proceso agrícola- desde el suelo, las plantas y los animales hasta la totalidad del planeta- es fundamental, y habría que evitar cualquier clase de práctica que ponga en peligro su salud y bienestar.
  • Ecología:Los procesos agrícolas tienen que ser compatibles con los sistemas y ciclos ecológicos, y es vital mantener el equilibrio y la interdependencia de los sistemas biológicos.
  • Justicia: Todos los participantes en el proceso- sean el agricultor, los trabajadores o el consumidor- deben recibir un trato justo.
  • Cautela:Antes de utilizar una nueva tecnología o técnica, hay que analizar primero sus efectos en el entorno biológico a corto y largo plazo.

Al igual que en la agricultura, la educación industrial se ha enfocado en la producción y el rendimiento: mejorar las notas, encabezar las tablas de clasificación, aumentar el número de graduados universitarios. Es muy fácil ver los efectos colaterales de este sistema: deserción escolar, aburrimiento, falta de motivación y de aprendizaje significativo, inhibición del desarrollo de los estudiantes, descontento, entre otros.

Cuando comprendamos que la educación, al igual que la agricultura se trata de un sistema biológico con su propio proceso orgánico y no industrial, podremos mejorar el modelo de enseñanza y aprendizaje. “Los cuatro principios fundamentales de la agricultura orgánica pueden aplicarse al tipo de educación que necesitamos cultivar con urgencia” nos dice el autor. Serían los siguientes:

  • Salud: La educación orgánica impulsa el desarrollo y el bienestar del individuo en su conjunto: intelectual, físico, espiritual y social.
  • Ecología: La educación orgánica reconoce la interdependencia clave de todos los aspectos del desarrollo en cada estudiante y en el conjunto de la comunidad.
  • Justicia: La educación orgánica cultiva los talentos y el potencial de todos los alumnos, al margen de sus circunstancias, y respeta las funciones y responsabilidades de quienes trabajan con ellos.
  • Cautela: La educación orgánica crea las condiciones óptimas para el desarrollo de los alumnos, basadas en la compasión, en la experiencia y en la sabiduría práctica.

No estamos hablando de productos fabricados, sino de personas con opiniones, sentimientos, talentos, motivaciones e intereses diversos, si seguimos viendo a los estudiantes como productos o datos, tendremos un concepto equivocado de cómo debería ser el modelo educativo.

Ken Robinson, 2015, Escuelas Creativas, Grijalbo

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¿Cómo transformar la vida de nuestros hijos?

“Si usted y yo inspiramos a aquellos con quienes entramos en contacto para que comprendan los ocultos tesoros que poseen, podemos hacer mucho más que cambiarlos; podemos, literalmente, transformarlos” Dale Carnegie

Está científicamente comprobado que todo en este planeta está compuesto por los mismos elementos: átomos. Los cuales a su vez están compuestos por protones y electrones. Tú, yo, las plantas, los animales, incluso las rocas y la arena, es decir todo, absolutamente todo está formado por esos elementos.

Quizás te preguntes ¿por qué entonces todo se ve diferente? Y la respuesta es porque cada cosa tiene una vibración distinta y por lo tanto, esta misma energía por la que todo está compuesto, se materializa de diferentes formas.

Numerosos estudios demuestran el efecto que la música tiene sobre el agua, incluso ahora se sabe que nuestros pensamientos producen una vibración y esta es emitida al universo el cual simplemente iguala la frecuencia en la que estamos y nos devuelve pensamientos, y por ende experiencias, similares a ese nivel de frecuencia en el que estamos.

¿Qué quiere decir esto?

Quiere decir que, así como lo dicta la famosísima “ley de la atracción”, atraeremos a nuestras vidas aquello en lo que pensamos constantemente.

¿Qué tiene que ver esto con la educación?

Si desde pequeños les enseñamos a nuestros hijos el poder de sus pensamientos y la importancia de sentirse bien para seguir atrayendo a sus vidas situaciones en las que puedan seguir sintiéndose mejor y mejor, les estaremos dando la llave para transformar sus vidas y ser co- creadores de su futuro.

Todos nosotros como padres y madres queremos lo mejor para nuestros hijos. Queremos asegurarnos que tengan una vida plena, feliz, llena de amor, salud y prosperidad; queremos que sean buenos ciudadanos que impacten positivamente a su comunidad, no es cierto?

Lo que la mayoría de nosotros no consideramos, es que para conseguir eso, lo más importante y trascendente que podemos hacer es enseñarles a pensar de manera positiva y a controlar sus emociones. Es muy simple, pero no es una tarea sencilla,

¿Sabes por qué?

Porque para poder enseñarle a alguien a pensar positivamente y controlar sus emociones, esto no se puede enseñar diciendo, sino más bien es algo que se aprende viendo, imitando, modelando. Esto significa que nosotros como padres y madres debemos estar ahí primero; entrenar nuestra mente para que sin importar la circunstancia por la que estemos atravesando, podamos pensar de manera positiva teniendo la convicción de que todo lo que sucede es para nuestro propio crecimiento; de forma que nos sintamos bien siempre.

Así como las moléculas del agua se ven alteradas según el tipo de música a la que son sometidas, nosotros los seres humanos también nos transformamos según al tipo de entorno y el tipo de vibraciones que recibimos. Si un niño vive rodeado de negatividad, de preocupación, estrés, pensamientos de escases, etc., eso es lo que va a modelar. Por otro lado, si un niño o una niña vive constantemente influenciado por personas positivas, que entienden y conocen el poder de los pensamientos y emociones; que conscientemente y a cada instante deciden sentirse mejor y mejor, emular esto será natural para ellos.

El entrenamiento mental, el control de las emociones y la práctica de la gratitud diarios son factores que pueden transformar radicalmente la vida de nuestros hijos.

¡Esa es la educación que queremos darles porque estamos convencidos que la transformación de la sociedad comienza por la transformación de cada individuo y esta comienza en el único lugar donde todo se crea: en la mente.

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