“El niño adquiere involuntariamente inspiración e interés de todo cuanto ve y escucha”

Desde 1930, el psicólogo Vygotsky ya había notado un hecho fascinante; que los niños y niñas aprenden más de su entorno que de lo que un adulto intenta enseñarles. Por este motivo, fue que desarrollo una de las teorías más relevantes en cuanto a educación y desarrollo humano; la del constructivismo social. Esta teoría sostiene que el aprendizaje esta fuertemente motivado y moldeado por la interacción que el niño tiene con su entorno y con los demás. Por lo que el desarrollo del individuo, es el resultado de su cultura (viendo la cultura como el entorno natural en el que se desarrollan las personas y desde el que aprenden).

Suzuki, otra figura prominente en la educación, sostenía que el individuo es el resultado de su entorno. El decía que: ” son las circunstancias y el ambiente los factores que burilan y cincelan la personalidad de todo ser humano: su talento, su manera de pensar y de sentir”

Ambos personajes estaban en lo cierto, sin embargo ¿por que hasta el día de hoy no nos hemos esforzado por garantizar que los niños y niñas crezcan en ambientes óptimos donde se promueva el amor, la comunicación respetuosa y no violenta, la colaboración, el servicio, la empatía y la honestidad?

Curiosamente, nuestro enfoque está más en la parte académica y la adquisición de conocimientos pues creemos que eso es lo que va a formar a nuestros hijos como “adultos competentes” y desafortunadamente, no le damos la misma importancia al desarrollo de la calidad humana. Y el resultado de esto es la sociedad en la que vivimos actualmente, donde el espíritu de competencia está más alimentado que el de colaboración, donde valen más los títulos y status sociales que el corazón y nobleza de la persona, donde prima el individualismo egoísta a la necesidad de velar por el bien común.

Esta es la consecuencia del enfoque erróneo que hemos tenido por tanto tiempo respecto a la educación. Educar no se trata de llenarnos de conocimiento sino más bien como decía Platón “el objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano” y qué es ser un buen ciudadano si no es reflejar todas aquellas cualidades que son las más elevadas de nuestra especie, como lo son el amor, la empatía, la honestidad, el servicio, la generosidad, el respeto y la responsabilidad.

No estoy diciendo que la parte académica no sea importante, porque sí lo es, pero lo fundamental es formar personas de noble pensamiento y sentimiento, para que así, el conocimiento sea puesto al servicio y beneficio de toda la humanidad y no de intereses egoístas simplemente.

Photo by Annie Spratt on Unsplash

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s