Todos nosotros, quienes ya hemos terminado la etapa escolar, cuando miramos atrás, nos damos cuenta que de todo lo que aprendimos en la escuela, gran parte ha quedado en el olvido o no ha sido útil en nuestra vida adulta. Sin embargo, hay enseñanzas claves que las escuelas de antes, incluso la gran mayoría actualmente, no consideraron ni están considerando dentro de su curriculum, las cuales podrían marcar la diferencia, y alterar nuestra manera de percibir la vida misma.

Desde épocas del imperio Romano la educación ya era criticada por ser poco útil para la vida cotidiana. Séneca, un gran filósofo del siglo I d. C, señalaba que “en la escuela no se aprenden las cosas necesarias a fuerza de aprender las útiles y que con los estudios no se llega a ser bueno, sino sólo docto”

Detengámonos por unos minutos a reflexionar sobre esta frase… “con los estudios no se llega a ser bueno, sino solo docto”. Si esto es realmente cierto, que sin duda lo es, pues no es difícil encontrar personas cultas y estudiadas que no necesariamente son personas integras y congruentes, entonces, ¿ que es la educación, sino es el mejoramiento de la calidad humana del individuo? La cual se ve reflejada, naturalmente, en la manera de actuar, hablar, de tratar y relacionarse con los demás seres vivientes.

Una mente llena de conocimientos es simplemente eso; no es educación, y esto tiende a ser más dañino que provechoso cuando es utilizado para fines egoístas. Por lo contrario, una mente educada es aquella que no simplemente posee conocimiento sino sobre todo, comprende las leyes universales espirituales,  por lo que entiende que él/ella es parte del todo, y el todo está en él; sabe que el amor incondicional es la vibración más alta; entiende que en la vida todo fluye y que toda causa tiene su efecto.

Es en la comprensión de estas leyes que comenzamos a entender cómo funciona la vida y nos damos cuenta que al ser parte de todo, todo está conectado, y si todo está conectado,  dar y recibir suceden simultáneamente y mi propio bienestar depende del bienestar de los demás. Para ello necesitamos que las escuelas pongan su enfoque en nuestro lado espiritual tanto como en el mental y físico, porque cuando comprendemos esto, recién podemos comenzar a emplear todo ese conocimiento adquirido hacia un bien/fin común, y ahora sí, podemos decir que la persona es educada pues se despojó de su naturaleza primitiva y egoísta para dar paso a un ser más evolucionado; al verdadero Ser Humano.

Photo by Nick Fewings on Unsplash

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